Blog personal para compartir las Meditaciones del Dia- cursos y talleres de crecimiento espiritual y de oficios-
viernes, 27 de septiembre de 2019
miércoles, 25 de septiembre de 2019
Nuestra Señora del Rosario de San Nicolas Gracias !!!!!!!
Hoy es el dia de Maria de San Nicolas Hermosa asi esta en mi cocina, Pequeño Altar donde rezamos en familia el Altar lo eligio Gaby, quien ya no esta entre nosotros, a el que tanto amaba a Maria de San Nicolas le dedico este posteo.
Que Mamita Maria te abrace mucho Gaby ya estas con Ellos en Paz.
Cary
-Parroquia San Nicolas de Bari Santa Fe 1352 C.P. 1059 Ciudad Autónoma de Buenos Aires - ARGENTINA Tel: +54 11 4813-3028
Oración a la Virgen del Rosario de San Nicolás
CONSAGRACION
¡Oh Madre quiero consagrarme a ti!
Virgen María hoy consagro mi vida a ti
siento necesidad constante de tu presencia en mi vida.
para que me protejas, me guíes y me consueles.
se que en ti mi alma encontrara reposo
y la angustia en mi no entrara.
mi derrota se convertirá en victoria
mi fatiga en ti fortaleza es”. Amén
Oracion de entrega
Cary
-Parroquia San Nicolas de Bari Santa Fe 1352 C.P. 1059 Ciudad Autónoma de Buenos Aires - ARGENTINA Tel: +54 11 4813-3028
CONSAGRACION
¡Oh Madre quiero consagrarme a ti!
Virgen María hoy consagro mi vida a ti
siento necesidad constante de tu presencia en mi vida.
para que me protejas, me guíes y me consueles.
se que en ti mi alma encontrara reposo
y la angustia en mi no entrara.
mi derrota se convertirá en victoria
mi fatiga en ti fortaleza es”. Amén
Oracion de entrega
dada por la Virgen a Gladis, el día 25-11-1984
Soy un pobre enfermo pecador,
y he venido a vuestros pies,
a pedirte que me sanes y redimas,
toma mi corazón Madre, dame tu Amor.
Amén.
Soy un pobre enfermo pecador,
y he venido a vuestros pies,
a pedirte que me sanes y redimas,
toma mi corazón Madre, dame tu Amor.
Amén.
1-12-84 - Decid confiadamente:
Si amo al Señor dichoso seré,
si puro es mi corazón, su Gloria veré.
Alabado sea el Señor.
Renuevo mi espíritu abro mi corazón
al Señor prometo escuchar solamente
Su voz guardar su Palabra y practicarla. Amén.
4-10-84 - BENDITA SEAS
Bendita seas Madre mía esperanza de mi vida,
radiante Luz de mis ojos redención de mis pecados.
Capullo abierto al amor de tus hijos hacia el Padre,
desde el Cielo me bendices mi corazón te entrego Madre
.
.
4-10-84 - BENDITA SEAS
Bendita seas Madre mía esperanza de mi vida,
radiante Luz de mis ojos redención de mis pecados.
Capullo abierto al amor de tus hijos hacia el Padre,
desde el Cielo me bendices mi corazón te entrego Madre
.
.
Hace mucho cuando era servidora en parroquias rezaba junto a las personas que venian a Misa el Santo Rosario y pediamos mucho a La Madre de San Nicolas ,
Gracias Madre por ayudarme en mi caminito espiritual
. .
.
.
Gracias Madre por ayudarme en mi caminito espiritual
. .
.
.
jueves, 19 de septiembre de 2019
San Expedito Misas todos los 19 de cada mes
Jueves 19/09, celebro misa por la salud, en su honor a las 20.30 hs
Imposición de manos.
Te esperamos!!
P Fernando
DIÓCESIS AVELLANEDA LANÚS. Parroquia Ntra. Sra. del Rosario: Giribone 925 (Av. Hipólito Yrigoyen al 900), Avellaneda, Buenos Aires, Argentina.
Misas en Parroquia Dulcisimo Nombre de Jesus
Valdenegro 3611 - (1431) C. A. de Buenos Aires Tel. 4541-0099Email: ParroquiaDNJ@yahoo.com.ar
ORACION A JESUS POR INTERCESION DE SAN EXPEDITO
Todos los 19 de cada mes:
11:00 hs. Misa con imposición de Manos;
18:30 hs. Hora Santa
19:30 hs. Misa por las intenciones de todos los peregrinos)
San Expedito nos trae a Jesús Eucaristía y a Él le decimos:
SI TU QUIERES, PUEDES SANARME
Contemplarte Jesús en la Eucaristía, es saber que a los ojos de la fe,
tu vida se hace presente.
Me parece verte junto a tu Madre, hecho niño, protegido y cuidado:
adorado por los pastores, y también perseguido por quienes
querían arrebatar tu grandeza y dignidad.
Te veo Jesús, caminando en medio nuestro anunciando
la misericordia de Dios, entusiasmado
con tu Buena Noticia de la salvación y sanando
tantas enfermedades y dolencias.
Te veo doliente en la cruz, sólo y abandonado.
Te veo Jesús, resucitado y glorioso a la derecha del Padre.
Pero por sobre todas las cosas te veo acá, presente en el Santísimo,
tan cercano y accesible; es por eso que mi clamor te pide por mi dolor.
Sé que fuiste llamado: “varón de dolores”,
mi dolor Jesús, se abre como una herida para ser sanada
y comprendida por vos.
Mi herida como la de tantos es la de la enfermedad,
por eso te digo: ¡SEÑOR TEN PIEDAD!
Mi herida es también la enfermedad
que padecen las personas que amo,
por eso también te digo: “Si tu quieres puedes sanarnos”.
Pero por sobre todas las cosas, yo sé Señor,
que la oración más perfecta es pedir que se haga la voluntad del Padre:
por eso, aunque me de miedo, te digo una y otra vez:
“Que no se haga mi voluntad sino la tuya”. Amén
Parroquia Dulcisimo Nombre de Jesus
CABA
miércoles, 11 de septiembre de 2019
Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros amen!!!
Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra!
Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos,
acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón,
para pedirte que derrames a manos llenas¿
el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches,
Pero acuérdate que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a ti haya sido abandonado.
¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima!
Ya que Dios obra por tu mano curaciones en la Gruta prodigiosa de Lourdes,
sanando tantas víctimas del dolor,de la enfermedad tanto de alma como de cuerpo
guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre Corazón
(se dice la intencion)
Alcánzanos de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud,
si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados,
paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios,
prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.
Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.
Rezar tres Avemarías.
Alcánzanos de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud,
si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados,
paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios,
prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.
Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.
Rezar tres Avemarías.
lunes, 26 de agosto de 2019
"Ante los errores personales, el alma humilde se levanta en seguida, pide perdón, y vuelve a luchar con más ímpetu que antes, buscando la fortaleza, el refugio y el apoyo de tu gracia..."
![]() |
| Sitio Inteligencia Emocional Click Aqui |
|
El amor desordenado ciega la esperanza en Dios, que se ve entonces como algo lejano y falto de interés. La legítima aspiración de tener lo suficiente para la vida y la familia, no deben confundirse con el afán de tener más a toda costa. Nuestro corazón ha de estar en el Cielo, y la vida es un camino que hemos de recorrer.Cristo nos enseña continuamente que el objeto de la esperanza cristiana no son los bienes terrenos. Cristo mismo es nuestra única esperanza. (1Timoteo 1, 1).
Nada más puede llenar nuestro corazón, y junto a Él encontraremos todos los bienes prometidos, que no tienen fin. Los mismos medios materiales pueden ser objeto de la virtud de la esperanza en la medida que sirvan para alcanzar el fin humano y sobrenatural del hombre: No los convirtamos en fines. Nuestra Señora, esperanza nuestra nos ayudará a poner el corazón en los bienes que perduran, ¡en Cristo!
En aquel tiempo exclamó Jesús diciendo: Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños. Si, Padre, pues así fue tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo.» «Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas: porque mi yugo es suave y mi carga ligera.» (Mateo 11, 25-30).
«Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños.»
Jesús, quieres que me haga niño en la vida espiritual.
El niño pequeño confía en su padre, se apoya en él, le busca cuando se encuentra en necesidad.
Esa debe ser mi conducta espiritual: que confíe en Ti, que me apoye en Ti, que te busque en todo momento.
Entonces te iré descubriendo, conociendo y amando más y más
Yo también voy a conocer a Dios en la medida en que me comporte como hijo de Dios: en la medida en que le trate como Padre en la oración, o que me apoye en Él cuando tengo una dificultad, o que le ofrezca todo lo que hago.
Jesús, por ser cristiano, mi objetivo es parecerme a Ti lo más posible.
Y uno de los aspectos más importantes en los que te he de imitar -porque incluye a todos los demás- es en la filiación divina: el vivir como hijo de Dios.
Por eso es bueno considerar cada día, y varias veces al día, esta realidad: yo soy… ¡hijo de Dios!
¿Cómo me tendré que comportar en el trabajo y en el descanso, en casa y en la calle, ante aquella situación o aquella otra?
Jesús, quieres que me haga pequeño, humilde; que te imite en ese vivir como hijo de Dios.
El sabio y el prudente se encierran en su soberbia o egoísmo, y todo lo espiritual se les oculta.
Pero a mí me has «querido revelar» el secreto de la vida sobrenatural: la filiación divina que me has conseguido muriendo en la cruz.
Jesús, quieres aliviarme de mis fatigas y agobios
¿Cómo es posible que llevando aún más carga, vaya más ligero?
Si la vida tiene ya tantas dificultades, ¿para qué liarme más?
El secreto está en que tu yugo me tira para arriba; no es un peso muerto, sino que es como unas alas que -aunque pesen- me permiten volar.
Jesús, vivir como Tú me enseñas cuesta un poco.
Y, a veces, algo más.
Pero si te sigo en serio, mi vida se llena de sentido -de misión-, y entonces, cualquier esfuerzo vale la pena, y cada sacrificio es un nuevo motivo de gozo interior.
Y ya no me acuerdo del peso de tu yugo, como el ave no se fija en el peso de sus alas, y comprendo perfectamente por qué dices: «mi yugo es suave y mi carga ligera».
Jesús, he de aprender de Ti, que eres «manso y humilde de corazón.»
En el contexto del Evangelio, «aprender» significa adquirir esas virtudes de las que hablas.
Y las virtudes se adquieren con repetición de actos.
Es decir, me pides que haga actos de humildad y mansedumbre, que en el fondo están bastante relacionados.
El soberbio no tiene paciencia con los errores de los demás, o con lo que él cree que son errores.
Ni tampoco sabe reconocer los suyos propios.
El humilde, en cambio, vuelve a empezar sin nerviosismos, y no se exaspera ante las limitaciones de los que le rodean.
Sin humildad, no puedo progresar en la vida interior.
Pero la humildad no es algo que se tiene o no se tiene, sino algo que crece o disminuye; una cualidad que tengo que aprender, y que también puedo olvidar si no la cuido.
Ante los errores personales, el alma humilde se levanta en seguida, pide perdón, y vuelve a luchar con más ímpetu que antes, buscando la fortaleza, el refugio y el apoyo de tu gracia.
Jesús, enséñame a ser humilde, a volver a empezar una y otra vez si hace falta, con santa tozudez.
Que no me crea impecable, que no me alce por encima de los demás, pues cuanto más me alce, más fuerte será la caída.
Dame esa humildad de corazón, y entonces, ¿qué importa tropezar si en el dolor de la caída hallamos la energía que nos endereza de nuevo y nos impulsa a proseguir con renovado aliento?
Esta meditación está tomada de:
"Una cita con Dios" de Pablo Cardona.
Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona
«Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños.»
Jesús, quieres que me haga niño en la vida espiritual.
El niño pequeño confía en su padre, se apoya en él, le busca cuando se encuentra en necesidad.
Esa debe ser mi conducta espiritual: que confíe en Ti, que me apoye en Ti, que te busque en todo momento.
Entonces te iré descubriendo, conociendo y amando más y más
Yo también voy a conocer a Dios en la medida en que me comporte como hijo de Dios: en la medida en que le trate como Padre en la oración, o que me apoye en Él cuando tengo una dificultad, o que le ofrezca todo lo que hago.
Jesús, por ser cristiano, mi objetivo es parecerme a Ti lo más posible.
Y uno de los aspectos más importantes en los que te he de imitar -porque incluye a todos los demás- es en la filiación divina: el vivir como hijo de Dios.
Por eso es bueno considerar cada día, y varias veces al día, esta realidad: yo soy… ¡hijo de Dios!
¿Cómo me tendré que comportar en el trabajo y en el descanso, en casa y en la calle, ante aquella situación o aquella otra?
Jesús, quieres que me haga pequeño, humilde; que te imite en ese vivir como hijo de Dios.
El sabio y el prudente se encierran en su soberbia o egoísmo, y todo lo espiritual se les oculta.
Pero a mí me has «querido revelar» el secreto de la vida sobrenatural: la filiación divina que me has conseguido muriendo en la cruz.
Jesús, quieres aliviarme de mis fatigas y agobios
¿Cómo es posible que llevando aún más carga, vaya más ligero?
Si la vida tiene ya tantas dificultades, ¿para qué liarme más?
El secreto está en que tu yugo me tira para arriba; no es un peso muerto, sino que es como unas alas que -aunque pesen- me permiten volar.
Jesús, vivir como Tú me enseñas cuesta un poco.
Y, a veces, algo más.
Pero si te sigo en serio, mi vida se llena de sentido -de misión-, y entonces, cualquier esfuerzo vale la pena, y cada sacrificio es un nuevo motivo de gozo interior.
Y ya no me acuerdo del peso de tu yugo, como el ave no se fija en el peso de sus alas, y comprendo perfectamente por qué dices: «mi yugo es suave y mi carga ligera».
Jesús, he de aprender de Ti, que eres «manso y humilde de corazón.»
En el contexto del Evangelio, «aprender» significa adquirir esas virtudes de las que hablas.
Y las virtudes se adquieren con repetición de actos.
Es decir, me pides que haga actos de humildad y mansedumbre, que en el fondo están bastante relacionados.
El soberbio no tiene paciencia con los errores de los demás, o con lo que él cree que son errores.
Ni tampoco sabe reconocer los suyos propios.
El humilde, en cambio, vuelve a empezar sin nerviosismos, y no se exaspera ante las limitaciones de los que le rodean.
Sin humildad, no puedo progresar en la vida interior.
Pero la humildad no es algo que se tiene o no se tiene, sino algo que crece o disminuye; una cualidad que tengo que aprender, y que también puedo olvidar si no la cuido.
Ante los errores personales, el alma humilde se levanta en seguida, pide perdón, y vuelve a luchar con más ímpetu que antes, buscando la fortaleza, el refugio y el apoyo de tu gracia.
Jesús, enséñame a ser humilde, a volver a empezar una y otra vez si hace falta, con santa tozudez.
Que no me crea impecable, que no me alce por encima de los demás, pues cuanto más me alce, más fuerte será la caída.
Dame esa humildad de corazón, y entonces, ¿qué importa tropezar si en el dolor de la caída hallamos la energía que nos endereza de nuevo y nos impulsa a proseguir con renovado aliento?
Esta meditación está tomada de:
"Una cita con Dios" de Pablo Cardona.
Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona
domingo, 11 de agosto de 2019
El tesoro y la perla expresan la grandeza de la propia vocación.
El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo que, al encontrarlo un hombre lo oculta y, gozoso del hallazgo, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo. También es semejante a un comerciante que busca perlas finas y, cuando encuentra una perla de gran valor, va y vende cuanto tiene y la compra. (Mateo 13, 44-45)
Jesús descubre en estas dos parábolas el valor supremo del Reino de Dios y la actitud del hombre para alcanzarlo. El tesoro y la perla expresan la grandeza de la propia vocación. El tesoro significa la abundancia de dones que se reciben con la vocación: gracias para vencer los obstáculos, para crecer en fidelidad, para el apostolado...; La perla indica la maravilla de la llamada, y la búsqueda esforzada necesaria para encontrar el tesoro. El hombre siempre ha tenido que esforzarse para seguirla, pues el Señor invita, pero no coacciona. Después son necesarios el desprendimiento y la generosidad para alcanzarla
Dios pasa por la vida de cada persona en unas circunstancias bien determinadas, a una edad concreta, en situaciones distintas; y exige de acuerdo con esas condiciones, que El mismo ha previsto desde la eternidad. Jesús pasa y llama: a unos cuando son jóvenes; a otros en la madurez de su vida... o en su declinar. A muchos los encuentra en medio del mundo, desarrollando su trabajo profesional; a otros les encuentra en el matrimonio y les pide santificar su familia. En cualquier edad o circunstancia en la que se reciba la llamada, el Señor da una juventud interior que lo renueva todo, la llena de ilusiones y de afán apostólico. La mejor edad para entregarse al Señor es aquella en la que El llama; nunca es demasiado pronto, ni demasiado tarde. Lo importante es ser generoso.
Tomado del sitio encuentra.com, para mi meditacion diaria
Ademas por ser 11 de Agosto, rezar el Rosario y poner en las intenciones por el pais, y los eventos que en el dia de hoy se realizan por ser dia de votacion.
Gracias Santa Maria Nuestra Señora de Lourdes
Gracias Angel de la guarda
San Miguel Arcangel protegenos, amen
domingo, 28 de julio de 2019
Ayuna de preocupaciones inútiles: llénate de confianza en Dios.
EL AYUNO QUE AGRADA AL SEÑOR
Ayuna de juzgar a los demás; descubre al Cristo que vive en ellos.
Ayuna de decir palabras que lastiman a los demás: llena tu boca de frases que sanan y suavizan.
Ayuna de mostrarte descontento: llénate de palabras de gratitud.
Ayuna de enojos y protestas: llénate de paciencia.
Ayuna de pesimismo: llénate de esperanza cristiana.
Ayuna de preocupaciones inútiles: llénate de confianza en Dios.
Ayuna de quejarte: llénate de admiración por las maravillas que te da la vida.
Ayuna de presiones y de insistencia: llénate de una oración incesante.
Ayuna de amargura: llénate de perdón.
Ayuna de darte importancia a ti mismo: llénate de compasión por los demás.
Ayuna del ansia por tus cosas y propiedades: comprométete en la difusión del Reino de Dios.
Ayuna del desaliento; llénate de entusiasmo por tu fe.
Ayuna de todo lo que te separa de Jesucristo: llénate de todo lo que te acerca a Él.
Espíritu Santo que has conducido a Jesús al desierto, donde Él ha ayunado por cuarenta días y cuarenta noches, por intercesión de la Virgen María, Madre de Jesús y Madre mía, ayúdanos a ayunar así como Tú quieres.
Envió:: Tihamér Kalmán Tóth
Hermanos: Los profetas, cuando predijeron la gracia destinada a ustedes, investigaron también profundamente acerca de la salvación de ustedes.
Ellos trataron de descubrir en qué tiempo y en qué circunstancias se habrían de verificar las indicaciones que el Espíritu de Cristo, que moraba en ellos, les había revelado sobre los sufrimientos de Cristo y el triunfo glorioso que los seguiría. Pero se les dio a conocer que ellos no verían lo que profetizaban, sino que estaba reservado para nosotros. Todo esto les ha sido anunciado ahora a ustedes, por medio de aquéllos que les han predicado el Evangelio con la fuerza del Espíritu Santo, enviado del cielo, y ciertamente es algo que los ángeles anhelan contemplar.
Por eso, viviendo siempre atentos y vigilantes, pongan toda su esperanza en la gracia que les va a traer la manifestación gloriosa de Jesucristo.
Como hijos obedientes, no vivan conforme a las pasiones que tenían antes, en el tiempo de su ignorancia. Al contrario, así como es santo el que los llamó, sean también ustedes santos en toda su conducta, pues la Escritura dice: Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo.
Palabra de Dios.
El Señor quiere a los cristianos corrientes metidos en la entraña de la sociedad, laboriosos en sus tareas, en un trabajo que de ordinario ocupará de la mañana a la noche. Jesús espera que no nos olvidemos de Él mientras trabajamos. Jesucristo es lo más importante de nuestro día, de nuestra vida, por eso cada uno de nosotros debe ser alma de oración siempre y mantener su presencia a lo largo de la jornada. s.J.M.Balaguer
Ayuna de juzgar a los demás; descubre al Cristo que vive en ellos.
Ayuna de decir palabras que lastiman a los demás: llena tu boca de frases que sanan y suavizan.
Ayuna de mostrarte descontento: llénate de palabras de gratitud.
Ayuna de enojos y protestas: llénate de paciencia.
Ayuna de pesimismo: llénate de esperanza cristiana.
Ayuna de preocupaciones inútiles: llénate de confianza en Dios.
Ayuna de quejarte: llénate de admiración por las maravillas que te da la vida.
Ayuna de presiones y de insistencia: llénate de una oración incesante.
Ayuna de amargura: llénate de perdón.
Ayuna de darte importancia a ti mismo: llénate de compasión por los demás.
Ayuna del ansia por tus cosas y propiedades: comprométete en la difusión del Reino de Dios.
Ayuna del desaliento; llénate de entusiasmo por tu fe.
Ayuna de todo lo que te separa de Jesucristo: llénate de todo lo que te acerca a Él.
Espíritu Santo que has conducido a Jesús al desierto, donde Él ha ayunado por cuarenta días y cuarenta noches, por intercesión de la Virgen María, Madre de Jesús y Madre mía, ayúdanos a ayunar así como Tú quieres.
Envió:: Tihamér Kalmán Tóth
Ellos trataron de descubrir en qué tiempo y en qué circunstancias se habrían de verificar las indicaciones que el Espíritu de Cristo, que moraba en ellos, les había revelado sobre los sufrimientos de Cristo y el triunfo glorioso que los seguiría. Pero se les dio a conocer que ellos no verían lo que profetizaban, sino que estaba reservado para nosotros. Todo esto les ha sido anunciado ahora a ustedes, por medio de aquéllos que les han predicado el Evangelio con la fuerza del Espíritu Santo, enviado del cielo, y ciertamente es algo que los ángeles anhelan contemplar.
Por eso, viviendo siempre atentos y vigilantes, pongan toda su esperanza en la gracia que les va a traer la manifestación gloriosa de Jesucristo.
Como hijos obedientes, no vivan conforme a las pasiones que tenían antes, en el tiempo de su ignorancia. Al contrario, así como es santo el que los llamó, sean también ustedes santos en toda su conducta, pues la Escritura dice: Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo.
Palabra de Dios.
El Señor quiere a los cristianos corrientes metidos en la entraña de la sociedad, laboriosos en sus tareas, en un trabajo que de ordinario ocupará de la mañana a la noche. Jesús espera que no nos olvidemos de Él mientras trabajamos. Jesucristo es lo más importante de nuestro día, de nuestra vida, por eso cada uno de nosotros debe ser alma de oración siempre y mantener su presencia a lo largo de la jornada. s.J.M.Balaguer
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




























